Restaurar el cuerpo como templo del Espíritu Santo
La Biblia enseña que el cuerpo no nos pertenece, sino que es morada de Dios (1 Corintios 6:19–20). Por eso el cuidado físico no es solo salud, sino mayordomía espiritual. La reforma pro–salud busca fortalecer el cuerpo para servir mejor a Dios y a los demás.
Principios fundamentales
Los ocho hábitos saludables
Aire Puro
Respirar aire limpio es esencial para la ventilación y la salud pulmonar.
Luz Solar
Exponerse al sol es un agente terapéutico clave.
Abstinencia (Temperanza)
Implica evitar lo perjudicial y usar con moderación lo bueno.
Descanso
Reposo adecuado para recuperar energías físicas y mentales.
Ejercicio
Actividad física regular, como caminar, para fortalecer el cuerpo.
Régimen Alimenticio (Nutrición)
Una dieta sana, preferiblemente vegetariana y balanceada.
Agua
Consumo adecuado para funciones esenciales como la circulación y eliminación de toxinas.
Confianza en Dios
Fe y confianza en el poder divino, fundamental para la salud mental y espiritual.
Alimentación natural
- Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos.
- Reducir ultraprocesados, azúcares refinados y estimulantes.
- Moderación y horarios regulares.
Actividad física
- Caminar, jardinería, labores manuales, deporte moderado.
- Mejora circulación, ánimo, claridad mental y resistencia espiritual.
Temperancia
No solo abstenerse de lo dañino, sino equilibrio en todo.